Fraguado y curado no son lo mismo
El cemento no endurece evaporando agua: la consume en una reacción química llamada hidratación. Por eso «secar» es un término engañoso. Lo que ocurre en la obra son dos procesos encadenados:
- Fraguado: el hormigón pasa de fluido a sólido. Empieza entre 2 y 4 horas después del vertido y termina en torno a las 24 horas.
- Curado: la ganancia de resistencia, que continúa durante semanas. A los 7 días se alcanza cerca del 70 % de la resistencia nominal; a los 28 días, el 100 % de referencia.
La ventana de impresión —el momento en el que se aplican los moldes— está dentro del fraguado, cuando la superficie ya aguanta el peso del operario pero todavía admite el relieve. En verano puede durar dos horas; en un día frío y húmedo, mucho más.
Los plazos que importan en obra
Estos son los tiempos con los que trabajamos en condiciones normales, entre 15 y 25 °C. Son orientativos: el encargado de obra los ajusta según cómo se comporte el hormigón ese día.
- Estampado y texturizado: las mismas horas del vertido, sin salir de la ventana de impresión.
- Corte de juntas de retracción: entre 12 y 24 horas. Tarde, el pavimento ya habrá fisurado por su cuenta.
- Lavado del desmoldeante: de 24 a 48 horas después del estampado.
- Paso peatonal: 24-48 horas, con calzado blando y sin arrastrar nada.
- Mobiliario, macetas y jardineras: 7 días.
- Vehículos ligeros: 7 días. Antes, la superficie marca con el giro de las ruedas paradas.
- Camiones y maquinaria pesada: 28 días.
El plazo que más se salta es el de los vehículos, sobre todo en garajes y rampas de hormigón impreso. Un turismo aparcado a los tres días no rompe el pavimento, pero el giro del volante con el coche detenido deja marcas de goma y microdesgaste en una superficie que aún no ha cerrado.
Qué cambia con el clima del norte
La hidratación del cemento depende de la temperatura, y en Cantabria eso se nota. Por debajo de 5 °C la reacción se ralentiza tanto que la ganancia de resistencia casi se detiene; por eso las obras de pavimento se planifican mirando la previsión, no el calendario.
- 8-12 °C: todo se alarga. La ventana de impresión se estira y los plazos de tráfico se retrasan entre dos y cuatro días.
- Humedad relativa alta: no afecta al fraguado, pero sí al secado superficial que hace falta para sellar.
- Lluvia en las primeras horas: es el peor escenario. El agua deslava la lechada superficial y deja marcas de gotas que no se corrigen puliendo.
Qué días conviene aplazar la obra por frío, lluvia o viento lo explicamos en cuándo no se debe hormigonar.
Cuándo se sella (y por qué no antes)
El sellador es una resina que cierra el poro y fija el color. Se aplica cuando la superficie está limpia y seca, normalmente entre 5 y 10 días después del lavado del desmoldeante, nunca antes de que el hormigón haya expulsado la humedad de amasado que le sobra.
Sellar demasiado pronto atrapa esa humedad debajo de la resina y produce un velo blanquecino que solo se quita decapando y volviendo a sellar. Hay una comprobación sencilla antes de dar el visto bueno:
- Se pega un plástico transparente de un metro cuadrado con cinta por los cuatro lados.
- Se deja entre 12 y 24 horas.
- Si aparece condensación bajo el plástico, la superficie todavía está expulsando agua: no se sella.
Lo que arruina un curado
- Regar el pavimento «para que cure». En un impreso recién hecho el agua arrastra el desmoldeante de forma irregular y deja manchas de tono.
- Cubrirlo con plásticos apoyados. Dejan marcas de condensación y de pliegue; el curado se protege con productos filmógenos, no con una lona.
- Sal de deshielo el primer invierno. Un pavimento con menos de un año de vida todavía es sensible a los cloruros: para el hielo, arena.
- Abrir al tráfico antes de tiempo. El daño no se ve el primer día, se ve en el desgaste del año siguiente.
Preguntas frecuentes
-
Entre 24 y 48 horas después del estampado, con calzado blando y sin arrastrar muebles ni herramientas. Hasta el lavado del desmoldeante conviene limitar el paso a lo imprescindible, porque cualquier pisada deja marca en el producto de desmoldeo.
-
Siete días para un turismo y veintiocho para camiones o maquinaria pesada. Con temperaturas por debajo de 10 °C conviene sumar dos o tres días más, porque el hormigón gana resistencia más despacio.
-
Las primeras ocho a doce horas son críticas: la lluvia deslava la superficie, marca las gotas y estropea el relieve del estampado. Por eso la obra se planifica con la previsión delante y, si el agua pilla al equipo en obra, se cubre la superficie con lonas montadas sobre caballetes, nunca apoyadas.
-
Después del lavado del desmoldeante y con la superficie seca, normalmente entre cinco y diez días más tarde. Si se sella con el hormigón aún húmedo aparece un velo blanquecino bajo la resina que obliga a decapar y repetir el trabajo.
